Aqui os presento mis nuevas e ilusionantes herramientas de trabajo, a utilizar una vez que me recupere al 100% de las molestias.
Y es que, después de muchísimos años (más de 4) utilizando Saucony y Mizuno, la nueva tecnología de Adidas me ha cautivado. Ya tuve un primer contacto con ésta marca con las primeras Adistar Ride, contacto que no fue del todo satisfactorio. Al año siguiente probé las Adizero Aegis, zapatillas que me dieron un fenomenal rendimiento en la maratón de Sevilla del 2010.
Ahora he cambiado completamente de rumbo. Con los sabios consejos y, por que no decirlo, con la ayuda de Running Team, he conseguido hacer con lo que yo llamo My Adidas Full Equip, con el cual estaré equipado para cualquier ritmo o circunstancia que se me presente. Este full equip está formado por el siguiente material: Adidas Supernova Glide, Adidas Adizero Bostón, y Adidas Adizero Adios, éste último con un exclusivo diseño en el que destaca claramente el record de mundo de maratón conseguido por el gran Haile Gebrselassie. Estoy deseoso ya de darles la caña que se merecen y de quemarlas en el asfalto
Grandiosa película sobre el conflicto asiático que enfrentó a Americanos y vietnamitas del sur contra el Vietnam del norte comunista. Coppola, siguiendo con su época de esplendor como director, que comenzó con la más grande de las sagas jamás creada, El Padrino, nos brinda la que, para mí, es junto con Platoon, la mejor película realizada sobre el conflicto asiático.
Cuatro años de duro rodaje realizados íntegramente en las selvas Filipinas, y un sin fin de complicaciones a lo largo de dichos años, lograron dotar de una extraordinaria madurez a éste film. El director logra involucrarte, meterte dentro de la película desde el comienzo. Ya con las primeras escenas, donde vemos a un Martin Sheen completamente descompuesto, ahogando sus miedos bélicos en una botella de Bourbon, metido en la ducha de una húmeda y calurosa habitación de un hotel de Saigón, y con la acertada inclusión de fondo de la canción The End de The Doors, logra cautivar al espectador, logra convencerle y darle a conocer que se encuentra ante un gran película.
Coppola se rodea, una vez más, de dos de sus grandes actores “fetiche”, actores que vuelven a dejar el pabellón tremendamente alto como ya lo hicieron en películas suyas anteriores como El Padrino. Robert Duvall, interpretando a un jefe de pelotón bastante ido de la cabeza, cuyo guión y diálogos, hoy día, nos recuerda al personaje del Sargento Hartman, en la Chaqueta Metálica, de Kubrick. Marlon Brandon, que decir de quizá el mejor actor de la historia. Interpreta a un condecorado coronel de las fuerzas especiales americanas, un poco ido por culpa de los horrores de guerra, y que es objetivo de la misión secreta que tiene Martin Sheen, que de paso, es la historia principal que cuenta la película.
La película, como digo anteriormente, cuenta la historia de una misión secreta que tiene como objetivo dar caza al un condecorado coronel de las fuerzas especiales, que se ha vuelto algo loco. Dicha historia transcurre principalmente en un navío militar, serpenteando un río que atravasiesa todo la selva vietnamita, y que es bastante parecido a lo que se denomino "pasillo Ho Chi Min". Coppola, al igual que hicieron en flms posteriores otros directores como Oliver Stone o Stanley Kubrick, incluye como telón de fondo del argumento principal del film, una dura y ácida crítica sobre el conflicto en sí y el erróneo modo de afrontarlo por el gobierno americano de la época, utilizando, básicamente, jóvenes de reemplazo de clase baja menores de 18 años, y la consecuencia que esto trae en terreno hóstil y desconocido para ellos.
Sea como sea, la película es un prodigio prácticamente en todos sus aspectos. Realización, dirección, guión, música, fotografía. Una cosa que me sorprendió gratamente, al igual que en Platoon, fue la enorme calidad de los combates nocturnos. El único pero que le encuentro es su excesivo metraje, bajando mucho el nivel de la película cuando el protagonista entra en el territorio del coronel al que busca.
Dejó aquí una de las grandes escenas de la historia del cine en general, y del cine bélico en particular. La escena del ataque de los helicópteros a un poblado vietnamita, con la grandiosa sintonía de “La Cabalgata de las Walkirias”, de Wagner.
Pues sí, que grandes. Como es posible que una serie de deportistas reunidos bajo una misma camiseta, a 10.000 kms de tu lugar de residencia, le hagan a uno sentirse orgulloso de ser un ser humano que habita en éstas tierras, cuando cada uno de nosotros bastante tiene con ocuparse de salir adelante el día a día, de aguantar carros y carretas en nuestros sucesivos puestos de trabajo, de aguantar que te "chorizen" unos cuantos euros cada 6 meses porque al tal Trinchet le pasa por las narices tener el euribor por las nubes....
El partido contra los americanos se presentaba como un "imposible", al menos yo lo veía así. Habían reunido, bajo mi punto de vista, al mejor equipo visto en una cancha de baloncesto desde aquel de Barcelona, en 1992. Nos habían barrido de la pista apenas una semana antes, y habían ganado a todos sus rivales por una media de más de 20 puntos. Por eso, cuando el equipo español se clasificó para la final, eliminando a la selección lituana, yo dije: "Hemos ganado nuestra final".
Me levanté a las 8'15 de la mañana para ver un gran acontecimiento, después de no haber dormido mucho la noche anterior. Lo que no sabía era las sensaciones que iba a tener apenas dos horas después. Siempre he sido, creo que como todos, muy exigente con los deportistas de alto nivel, por eso me sorprendí a mi mismo viendo como una derrota de un equipo de nuestro país me iba a sentar tan bien.
Y es que no era para menos. Lo que yo no sabía es que esta generación de grandes jugadores de baloncesto, aparte de darnos inmensas alegrías con sus títulos y sus maneras de ganarlos (véase el oro en Lisboa del 99, el Bronce frente a Alemania en Turkia en 2001, Campeonato del mundo del 2006 contra Grecia, subcampeonato de Europa en 2007 contra Rusia, etc. etc), también nos iba a dar inmensas alegrías, satisfacción y orgullo cuando perdieran uno, uno tan importante como la final de una olimpiada.
Aunque... realmente... sólo lo perdieron en el marcador, ganándolo, y permítaseme un símil futbolístico, por auténtica goleada en el corazón de todos los que vieron ese partido. Fue la más digna reedición de la leyenda de David contra Goliath. Los "tirillas" españoles, contra los poderosos y hormonados americanos. Dieron la cara durante todo el partido, lucharon contra carros y carretas, contra los condicionantes del partido, contra los arbitros... Ahí teníamos, y citando una frase de un famoso periodista, al ejército de pancho villa con sus palos y piedras, poniendo en jaque al todopoderoso imperio americano con sus superestrellas al poder. A falta de 8 minutos para acabar el partido estábamos a 2, a falta de 3 estábamos a 5, y si entra ese triple de Carlos Jiménez, ¡ay! si entra..... no se que hubiese pasado.
Mención aparte merece el lamentable arbitraje de la tripleta arbitral. Tenían órdenes expresas de sus superiores de tener una permisibilidad sin límites con los americanos. Pasos (un verdadero recital), faltas personales (Howard se infló a dar palos a diestro y siniestro y llegó al final del partido sin ser expulsado por personales), zonas (en cada ataque tenían una chavola en la zona). Fue una dejación de funciones arbitrales clamorosa, dicho lo cual, es un penoso y peligroso precedente en una competición que se supone tan seria como unos juegos olímpicos.
Pero daba igual, ni la penosa actuación arbitral me iba a quitar la satisfacción de lo que viví en esas 2 horas intensas de basket. Fue nuestro particular "amanecer del hombre", perfectamente expresado por Kubrick en su 2001, una odisea del Espacio. Aqui dejo un video que resume en toda su extensión lo que fue el partido, la batalla de David contra Goliath, los "tirillas" españoles contra los hormonados americanos. El espectacular y grandioso mate de Rudy en la cara del Dwyne Howard.
Queda exactamente una semana para que se inauguren los Juegos Olímpicos de Pekín 2008. El primer acontencimiento del deporte mundial, con permiso del mundial de fútbol, se organiza cada 4 años y enfrenta a los mejores deportistas en las diferentes disciplinas deportivas consideradas "olímpicas". Sin duda, la palma en cuanto a importancia de éste evento se la lleva el atletismo. Todos los atletas quieren llegar como sea en gran forma y en los Juegos Olímpicos se han batido la mayoría de las grandes marcas.
Una de las grandes marcas, eso creo que queda fuera de toda duda, y de las grandes carreras que a uno se le queda en la memoria, es aquella final de los 200m de Atlanta'96. En una calurosa madrugada, de una aburrida jornada de verano, uno no se esperaba ver lo que vió. Todos sabíamos que Michael Johnson llegaba en gran forma. Tenía al alcance de la mano el antiguo record del mundo de los 200 mts, en poder de Pietro Menea, de 19"72, de hecho unos días antes y en la misma pista lo rebajó en 6 décimas, 19'66.
Pero aquella carrera soltaba un cierto tufillo a espectacular. Por allí andaban un tal Franky Frederiks y un tal Ato Boldon. Con una espectacular y excepcional salida, el texano, haciendo una curva a lo Valentinno Rossi, batió su propia marca y dejó en unos estratosféricos 19"32. No sólo eso, sino el que a la postre sería segundo, Franky Frederics, corrió el 200 por debajo de los 19"66. La verdad es que uno se pregunta desde entonces, que cara se te puede quedar cuando estás en el mejor momento de tu carrera, bates un record del mundo y quedas segundo... Pero tenía delante a un crack total y absoluto, Michael Jhonson, que posteriormente también batiría el record de los 400. Por cierto, ambos a día de hoy vigentes.
Pero yo creo que lo mejor es verlo y disfrutarlo. No he podido encontrar nada mejor, así que dejo esta perla para el disfrute de los grandes y no tan grandes aficionados al atletismo.
Tal día como hoy, hace 24 años, España jugó su última gran final en el parque de los Principes de Paris, contra los anfitriones, contra los Franceses. Todavía están vivos los recuerdos de como se vivió aquel partido. La salida de los dos equipos al campo, ya denotaba el cangelo que vivían por dentro los Camacho, Carrasco, Arconada, etc. Cangelo normal, por otra parte. Era mucho lo que se jugaba, en un incomparable escenario y con un gran ambiente.
España salió decidida a por el partido. Pero las malas noticias empezaban a llegar. España fallaba demasiado. Todavía recuerdo aquel remate de Santillana sacado inextremis por un defensa frances. En el ambiente diambulaba ese tufillo perdedor que siempre nos ha caracterizado. Tufillo típico de "el que falla va para dentro". Pues efectivamente, así sucedió. En la segunda parte cambio el partido. Aquel cangelo ya se empezó a notar en los primeros minutos, en los que a España, muy al contrario que en las semis contra Dinamarca, no daba pie con bola. No había dos pases seguidos, el balón quemaba en los pies, y se veía más un recurso fácil, es decir, balones largos a la banda para ver si Carrasco hacía alguna genialidad. Los franceses, que tenían un auténtico equipazo, un equipazo que estuvo a punto de ganar el mundial de España dos años antes (Platiní, Tigana, Giress), nos comieron poco a poco el terreno, axfisiando el centro del campo español. Claro que, tenían a su favor el jugar en casa, y un público absolutamente volcado.
Entonces llegó la fatalidad. El árbitro se puso la casaca francesa y nos sancionó con una incomprensible e inexistente falta en el borde del área que hizo que los corazones de los españoles empezaran a latir con fuerza. Se olía en el ambiente que aquello podía acabar mal. "Vaya falta que nos ha pitado. Al árbitro le está empezando a poder el ambiente, y está siendo bastante casero", pensaba yo en voz baja. Fue Platini quien cogió el balón y lo plantó en el césped. Aunque, visto lo visto, más que plantar el balón, parece que lo que plantó fue un jardín de flores y que una de ellas le creció en la misma salida del trasero, ya que, tras un desastroso y lamentable lanzamiento, el balón, incomprensiblemente, le pasó por debajo de los brazos a Arconada (que había estado impecable en todo el torneo, y que, desgraciadamente, en esa jugada, la mala suerte se cebó con él), y lentamente se fue metiendo dentro de la portería.
A partir de ese momento, todo fue coser y cantar para Francia. España se lanzó decididamente al ataque para empatar el partido, y en una contra, nos hiceron el 2-0 con una maestría admirable para un lateral, picando el balón por encima de la salida de Arconada. 2-0 y ocasión pintiparada desperdiciada por la selección española.
Mañana 29 de Junio, España vuelve a jugar otra final, esta vez contra Alemania, y esperemos que la historia cambie, aunque jugar contra los alemanes no sea la mejor manera de cambiarla. Alemania es una selección que dá más miedo por su historial que por su juego. No ha demostrado nada, es más, España, pase lo que pase, ha demostrado en esta eurocopa ser muy superior a los alemanes. Pero.... Alemania es Alemania, es una final, es el equipo que más finales, entre mundiales y eurocopas, ha jugado, y si no cerramos el partido, lo más probable es que los alemanes, en una jugada de fuerza y de suerte, se lleven la eurocopa. Ojalá no sea así.
Esta noche es la final de la copa del Rey, final que enfretará al Getafe y al Valencia. Es el oficioso campeonato de España de fútbol por clubes. Fue el partido del año en otras épocas, algo, o más bien, bastante venido a menos en la actualidad. En cualquier caso, para mí siempre ha sido y será un partido especial. Ambiente, tensión, dramatismo, lo tiene todo en 90 minutos. Por este partido han pasado los mejores jugadores de la historia, hemos visto partidos vibrantes, y algunos bastante aburridos. Un partido cuyos detalles son recordados siempre. Quien no recuerda la tangana de la final del 84 entre Atletic y Barça, quien no recuerda el famoso gallo de un supuesto comentarista "imparcial" como Jose Angel de la Casa en la final del 91 entre Barça y Madrid. Quien no recuerda las famosas butifarras de Schuster, en otra final Barça-Madrid.
Como he comentado anteriormente, el partido del año se ha ido viniendo a menos, a bastante menos. Hay que echar la vista muy atrás para ver una final entre grandes clubes. La última que recuerdo fue el centeraniazo entre el Super Depor y el Madrid en el Bernabeu. Soy de los muchos que opinan que ésta copa del Rey necesita una revitalización, una vitamina que la haga interesante a todos y que no sea, como es ahora, la tercera competición nacional por excelencia.
Esas medidas, bajo mi punto de vista, pasa primordialmente por dar al campeón el premio de jugar la Champions Leage. Eso revitalizaría tanto la copa que la pondría incluso en las cuotas de interés que tiene la liga.
Otra de las medidas, muy importante e interesante, que beneficiaría a todos, clubes grandes, clubes más modestos, aficionados, jugadores..... es incluir el formato, como ya se hace en basket o fútbol sala, de una "FINAL A 8", en sede única y en cuatro o 5 días. Es decir, jugarse rondas clasificatorias hasta llegar a cuartos de final, y concentrar a los 8 equipos clasificados en una sede propuesta y elegida previamente (con el impacto tanto social como económico que tendría esa ciudad), y jugar a un único partido, cuartos, semifinales y final. No sólo se conseguiría jugar menos partidos y de esa manera desahogar el calendario (del que tanto se quejan jugadores y clubes), sino que además, le daría ese plus de emoción que tienen las competiciones que se juegan con ese formato. Y como ejemplo, no habría más que remitirse, repito, a deportes como Basket o fútbol sala.
Esperemos que de una vez por todas a alguien de la federación se le encienda la bombilla y revitalice una competición que, por historia y tradición, realmente se lo merece.
No quisiera despedir este post sin antes dejar una perlita sobre una final de copa recordada no precisamente por su brillantez, sino por lo vergonzoso de lo sucedido durante el partido. La famosa tangana de la final del 84.
Aqui pongo lo que para mí, son los mejores anuncios que yo recuerde. Esta semana, una nueva entrada de una compañía que se curra los anuncios, Coca-Cola. Ya nos sorprendió en año pasado con su campaña "LA ERA AQUARIUS". Esta vez, RADIO COLIFATA, directamente al puesto 5º.
1º.- ANUNCIO "AUDIO COMERCIAL" DE 1996
2º.- ANUNCIO LEVIS "BOMBASTIC" DE 1995
3º.- RENAULT CLÍO SPORT "GEROPA" AÑO 1996
4º.- ANUNCIO BUDWEISER "WASAPP" AÑO 1998
5º.- ANUNCIO AQUARIUS "RADIO COLIFATA" AÑO 2008
6º.- ANUNCIO LÍNEA DIRECTA AÑO 2006
7º.- ANUNCIO "ONCE: TRAERÁ COLA" DE 1987
8º.- COCA COLA "PARA LOS..." AÑO 2002
9º.- ANUNCIO "IBERIA: CAMPAÑA NAVIDAD 2007" DE 2007.
10º.- ANUNCIO AUDI "ELVIS" DE 2000
11º.- ANUNCIO SEVEN UP "FIDO DIDO" DE 1991
12º.- ANUNCIO DEL CURANDERO DE LA ONCE DE 2008
13º.- ANUNCIO BUDWEISER "RANAS" DE 2001
14º.- ANUNCIO NIKE "ADICTO AL RUNNING" DE 2006.
15º.- M80 RADIO. GOMAESPUMA "MACARRAS SIN FRONTERAS" DE 1998
16º.- ANUNCIO RETEVISIÓN. HISTÓRICO. ROTURA DEL MONOPOLIO TELEFÓNICO. AÑO 1998
Casi convertida en un clásico, Pulp Fiction es la segunda película de Tarantino, después de RESERVOIG DOGS.
Para mí es la mejor sin duda, a pesar de que he escuchado decir que es mejor RESERVOIG DOGS, o que es mejor KILL BILL. Quizá ésta última se acerque bastante a Pulp Fiction. De todas maneras, son tres grandes películas y es difícil decantarse por una u otra. Yo me decanto por PULP FICTION, sobre todo porque es más completa.
Con una banda sonora es francamente alucinante. Taratino sigue con su línea de grandes bandas sonoras y si la de RESERVOIG DOGS ya era buena, ésta la supera con creces. Los diálogos son tan buenos, que algunas escenas ya han quedado en los anales de la historia cinematográfica, Pulp Fiction nos ofrece algo diferente. Diferentes historias, contadas algunas desde su principio, otras no, que al final concuadran con una gran temática de ganster con bastantes toques de humor negro.
De entre sus grandes escenas, quizá la mejor de todas, sea ésta, la del desayuno, la del Ezequiel 25:17, donde Samuel L. Jackson básicamente se sale. Gran actor, bajo mi punto de vista. Tarantino sabe sacarle todo su jugo, como ya demostró en JACKIE BROW.
Sin duda alguna, PULP FICTION, es una de las grandes de la historia del cine, quizá un punto por debajo de los tops como El Padrino o Ciudadano Kane, pero yo la pondría entre mi lista de las 20 mejores, sin duda.